LA RELACIÓN MAESTRO- ALUMNO COMO MOTIVACIÓN DEL APRENDIZAJE.

DIAGNÓSTICO DE NECESIDADES.

Sabemos que en el proceso enseñanza- aprendizaje inciden múltiples factores para el éxito o fracaso del mismo que determinarán la calidad de los resultados.
En la interacción del proceso participan dos elementos de vital importancia como son el maestro y el alumno, quienes de acuerdo a sus expectativas hacia el aprendizaje desarrollarán una buena o mala relación.
El maestro como líder de su clase, coordinador de las actividades del aprendizaje, propiciará que el alumno pueda adquirir sentimientos de superación, de valor personal, de estimación, un concepto de sí mismo o todo lo contrario, sentimientos de minusvalía, frustración, apatía e inadecuación.
Los maestros como parte esencial de la relación educativa estamos obligados a promover un ambiente óptimo para que se generen buenas relaciones maestro-alumno basadas en la confianza y respeto mutuos.
En investigaciones sobre el fenómeno de la deserción llevadas a cabo en 1991 por el subsistema D.G.T.I. en los centros de bachilleratos tecnológicos, se encontró:

 

Los maestros de matemáticas, física y química:

En sus conclusiones mencionan:
"Uno de los aspectos del diálogo didáctico lo constituye la falta de empatía por parte del maestro y una inadecuada relación que se establece entre él y sus alumnos".
Teniendo como base las anteriores investigaciones, se observa la necesidad que el maestro tiene de conocer e implementar las teorías de la motivación en la relación maestro-alumno como motivadora del aprendizaje.



BASES TEÓRICAS

Amidon y Hunter (1996) definieron la enseñanza como un proceso de interacción que implica ante todo la conversación en clase que se desarrolla entre el maestro y los alumnos.

El LOGRO, según McClellland (1965):

La teoría Cognoscitiva Social (Albert Bandura) subraya los siguiente:

De acuerdo a los principios de motivación del modelo de Klausmeir:

Guía de instrucción: ayudar a establecer y conseguir objetivos que estén en relación con el programa educativo de la escuela.

Guía de instrucción: proporcionar modelos de la vida real y simbólicos.

Guía de instrucción: facilitar la charla y discusión de los valores sociales.

La propia estimación: se refiere a conseguir la estimación de los demás. Uno de los objetivos del profesor en el aula es animar a sus estudiantes a que se valoren a sí mismos y a sus logros de forma positiva.

La persistencia en la motivación: si se consigue que un alumno aprenda a desarrollar lo que podríamos llamar persistencia en la motivación, éste será capaz de enfrentarse a un gran número de problemas sin la ayuda de agentes externos.

ESTRATEGIAS MOTIVACIONALES EN LA RELACIÓN MAESTRO-ALUMNO EN EL CENTRO DE BACHILLERATO TECNOLÓGICO INDUSTRIAL Y DE SERVICIOS NO. 41

Propuestas a los docentes:


Cumplir los compromisos acordados con los alumnos, como la entrega de calificaciones, revisión de tareas.
Llevar un avance personal real que ellos puedan constatar. Se puede utilizar la lista, por medio de códigos ya que en este plantel se trabajan con grupos grandes. Al alumno le agrada ver que se tiene información de sus actividades.
Estar atento a los indicadores del grupo respecto al funcionamiento de la clase.
Vigilar el respeto, la cortesía y evitar confrontaciones entre alumnos y con el maestro.
Aprovechar la creatividad de los alumnos hacia las actividades de la clase.
Detectar los líderes del grupo para encauzar sus habilidades a promover el crecimiento de grupo.


CONCLUSIONES:

Como hemos observado en la teoría de motivación, la actitud y trato del maestro es esencial para la construcción de una sana relación educativa entre maestro-alumno.
Es conveniente que los maestros estemos atentos para evitar homogeneizar y estandarizar a los alumnos. Podemos con nuestro trato y actitudes, desindividualizarlos y entonces conducirnos como si estuviéramos frente a objetos y no a sujetos.
No puede darse auténtica acción educativa sin el binomio maestro-alumno, precisamente porque al educar se da una relación intrapersonal e interpersonal.
Intrapersonal porque el proceso educativo debe originarse y desarrollarse desde dentro de las personas.
Interpersonal porque el objetivo de la misma es la interacción de las personas.
El genuino educador es aquel que provoca crecimiento, porque es capaz de ver, de descubrir y valorar la potencialidad que se encuentra en la interioridad del educando.


BIBLIOGRAFÍA: