SISTEMAS JURÍDICOS CONTEMPORÁNEOS

Por Darío Güemes Castorena

La diversidad de sistemas jurídicos no se puede negar.  Existen sistemas jurídicos, como países en el mundo, y por esto mismo, cada sistema jurídico tiene por ende un delimitado ámbito de vigencia espacial. Las leyes, la costumbre, los reglamentos, la doctrina y la jurisprudencia, entre otras, son las fuentes que delimitan su vigencia espacial. Debido a la globalización que se ha manifestado en el mundo entero es y ha sido necesario que los Estados apliquen una extraterritorialidad de su sistema, es decir que su sistema sobrepase su limite de vigencia espacial, para el cumplimiento de sus leyes.

Para que exista esta aplicación de extraterritorialidad de las leyes es necesario que se presenten dos características, una activa y otra pasiva. La primera se refiere a que la norma de un Estado perpetre en el sistema jurídico de otro Estado. La segunda hace referencia que cuando un Estado sin perder su soberania, deja que otro Estado introduzca una norma extraña a su sistema jurídico.

Esta relación entre dos sistemas jurídicos es inevitable. Un Estado que no permitiera la penetración de otro sistema jurídico por temor a perder su soberanía lo llevaría a un aislamiento jurídico, y por lo tanto económico y social. 

En la actualidad existen tratados internacionales entre diversos paises, y es México uno de los países con mayor número de ellos, y esto no significa la pérdida de su soberanía. Por lo anteriormente citado, creo necesario hacer una breve consideración de lo que a mi juicio, como el de otros tantos juristas, han denominado el principio de supremacia de la Constitución, el cual fue tomado de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamerica; mismo que eleva a los tratados a la misma  categoría de las leyes federales.

Para el derecho comparado, que se conceptualiza como un exámen sistematizado del derecho positivo vigente en los diversos países, ya con carácter general o en alguna de sus instituciones para establecer analogías y diferencias; es necesario aclarar que no sólo copiando o transpolando definiciones o conceptos de otros sistemas jurídicos se llenan lagunas legales, y que por traducciones literarias no se da el mismo alcance jurídico, y por ende, hay deficiencias legislativas.

El artículo 133 de nuestra Carta Magna, que contiene la máxima de la supremacía federal, establece :

Esta Constitución, las Leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley suprema de toda la Unión. Los jueces de cada Estado se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados”.

Éste artículo fue presentado por el Congreso Constituyente de 1916, en la 54a sesión ordinaria, celebrada el 21 de enero de 1917, sin que tuviera antecedente en el proyecto de Constitución de Venustiano Carranza, pero encontrándose su correlativo en el artículo 126 de la Constitución de 1857; cuya inspiración se basó en el artículo VI, inciso 2, de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamerica.

Ahora bien, el artículo anteriormente mencionado indica lo siguiente: “This Constitution, and the Laws of the United States which shall be made in Pursuance thereof; and all Treaties made, or which shall be made, under the Authority of the United States, shall be the supreme Law of the Land; and the Judges in every State shall be bound thereby, any Thing in the Constitution or Laws of any State to the Contrary notwithstanding.

Como se puede ver a simple vista, es una transcripción similar, por no decir que exacta, y que se transpolo dicho artículo a nuestra Carta Magna. Nuestro actual artículo fue aprobado por una votación unánime de 154 votos en la 62a sesión ordinaria del 25 de enero de 1917,  se puede decir que se hizo una traducción de su arábigo relativo de la Constitución de los E.U.A. y que no correspondían fielmente a los significados en nuestra lengua por lo que sufrió una reforma el 18 de enero de 1934.

Dicha reforma versó en hacer modificación del estilo y de cambiar la terminología de “ tratados hechos y que se hicieren ” referente a los tratados internacionales por una mas técnica de “ celebrados y que se celebren “. Otra reforma que se hizo, es que nuestro artículo establecía la aprobación del Congreso y no del Senado, como actualemente lo indica.

Con lo citado anteriormente se concluye que nustro Constituyente se basó en la supremacía constitucional de los E. U. A., y que por traducciones literales, se dejo en la misma deficiencia legal, esto quire decir que no se debe de atener a lo establecido en otros sistemas jurídicos, sino que se debe de conceptualizar el texto en su conjunto para ver la voluntad del legislador, y que por las traducciones exactas, no significan lo mismo en distintos países, por eso es importante el estudio del derecho comparado, ya que este sistema nos permite esclarecer ciertos vacíos legales que se dejan por la sola traducción del mismo.

Darío Güemes Castorena es alumno de la Maestría en Derecho Internacional.