EGIPTO, TIERRA DE CONTRASTES

    Egipto está situado al noreste de Africa; al norte tiene el mar Mediterráneo, al sur Nubia y Etiopía, al este el desierto Arábigo y al oeste el desierto Lívico. Su clima es seco, las precipitaciones son frecuentes, exceptuando la desembocadura del Nilo, pero ahí la falta de agua se ve compensada por las inundaciones de este río.

    La vida humana, animal y vegetal dependen de las crecidas del río y las aguas al volver a su cauce dejan un limo que dan a la tierra una gran fecundidad. El Nilo se extiende en 1500 km pero su anchura media es de 18 km y al llegar a la desembocadura se abre en delta en forma de abanico.

    Las pirámides, los templos y los tesoros del Museo del Cairo son algunos atractivos que los turistas visitan en Egipto. Pero la riqueza artística del país no es su único encanto. La mezcla de comunidades religiosas y la variedad del paisaje hacen de Egipto una tierra de grandes contrastes.

    Hoy como ayer, Hapi, la personificación divina del Nilo, está presente en el paisaje egipcio. Aunque el país se extiende a lo largo y ancho de un vasto territorio - más de un millón de kilómetros cuadrados - sólo es habitable en un 4 % del total, ya que el resto está invadido por el desierto. El vergel que crece alrededor del río desaparece a medida que nos adentramos hacia el interior, lo que no ha impedido que el país haya albergado una población estable desde hace más de cinco mil años.

EL EGIPTO FARAONICO

    La civilización egipcia se formó en las orillas del río Nilo, primero con una serie de asentamientos de comunidades nómadas y más tarde con auténticos poblados. Cuando Europa aún estaba en la Edad de Piedra, Egipto empezó su andadura como Estado unificado. De este período - el Imperio Antiguo - son las famosas pirámides de Gizeh, punto de referencia de todos los visitantes del país desde épocas remotas. La fascinación que estos monumentos ejercieron sobre los antiguos fue tal que consideraron a la gran pirámide de Keops como una de las siete maravillas del mundo, la única que todavía hoy sigue en pie.

    Pero fue durante el Imperio Nuevo cuando se levantaron la mayoría de los edificios monumentales que actualmente pueden verse. Gran parte de ellos se construyeron en piedra, lo que facilitó su conservación, pero hay que pensar que los templos que aún permanecen en pie son sólo una pequeña muestra de la multitud de edificios dedicados al culto.

    Junto con los monumentos, el Nilo también suscitó el interés de los antiguos viajeros que pasaban por Kemet, que era como los egipcios llamaban a su país. Kemet significa " tierra negra ", la tierra fértil que el río depositaba después de su crecida anual. En contraposición a esta tierra estaba la "tierra roja", el desierto que rodea Egipto. Además de fuente de vida, el Nilo facilitaba la comunicación a lo largo del país, función que en menor medida, todavía cumple hoy.
   
 La aparición de nuevas religiones y la escasez de materiales para la construcción fueron algunas de las causas de la destrucción de los antiguos monumentos. Con la influencia de la comunidad cristiana, muchos templos egipcios fueron modificados, convirtiéndose en basílicas cristianas. Posteriormente, Egipto cayó en manos del Islam, que impuso sus creencias y su arte.

EL EGIPTO ISLAMICO


    Durante más de mil años el Islam dominó en Egipto. Diferentes dinastías gobernaron el país y lo convirtieron en uno de los principales centros del comercio mundial en la Edad Media. Durante el siglo XII, con Saladino, Egipto y especialmente la recién fundada ciudad de El Cairo, vivieron una época de gran esplendor. De este período son la Ciudadela Cairota, algunas de las más importantes mezquitas y las madrasas o escuelas religiosas creadas a la sombra de aquéllas.

    Con los mamelucos, Egipto siguió disfrutando de una privilegiada situación hasta que en el siglo XVI pasó a ser una provincia del imperio otomano. Los munumentos antiguos, mayoritariamente bien conservados hasta entonces, aunque cubiertos parcialmente por la arena del desierto, sufrieron uno que otro atentado como los disparos que destruyeron la nariz de la Esfinge.

    No fue hasta finales del siglo XVIII cuando aparecieron en escena las potencias europeas para luchar contra los otomanos. Primero fue Francia, con Napoleón a la cabeza, y luego Gran Bretaña que convirtió a Egipto en una de sus áreas de influencia hasta el año 1952.


EL EGIPTO MODERNO

    Actualmente, Egipto es un país en proceso de modernización. En la capital y en las principales ciudades la economía está diversificada y la gente va vestida con chilaba o ropa occidental. Las grandes urbes contrastan con los pueblos y aldeas del interior que con sus casas de adobe permiten imaginarnos cómo era el Egipto faraónico. Los habitantes de estas pequeñas poblaciones viven de la agricultura y la ganadería que practican con técnicas rudimentarias. Pero la fascinación que ejercen todavía hoy los restos de los antiguos monumentos hace del turismo la principal fuente de ingresos del país.

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Esfinge de Gizeh   Templo de Nefertari   Pirámides   Mezquita   Abu Simbel

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