El neodarwinismo se asienta en dos puntales que son la Selección Natural y las mutaciones genéticas.

Sobre la Selección Natural se ha revisado lo suficiente. Necesario es pues, que se analicen las mutaciones genéticas.


Antecedentes.

Los cromosomas que se pueden observar en el núcleo de las células, están formados fundamentalmente por ácido desoxirribonucleico (ADN), normalmente el ADN se halla extendido por todo el núcleo de la célula (fig.1), pero al aproximarse a la división celular, se condensa y enrolla junto con proteínas para formar los cromosomas, mocho más pequeños y compactos. Los seres humanos tenemos 46 cromosomas en cada célula, la mayoría de los cuales tienen forma de bastón (fig. 2).

Cromosomas después
de la división celular.
Cromosomas antes de la división celular.


Los cromosomas tienen como función guardar y transmitir la información (características externas e internas del individuo) a sus descendientes.

Las mutaciones son cambios en los cromo sornas, cambios que repercutirán en las características de sus descendientes.

Los cambios pueden ser por:

Supresión faltar un segmento del cromosoma,
Duplicación se repite la información en el cromosoma,
Inversión un segmento gira dentro del mismo cromosoma.

Las mutaciones se deben a agentes mutagénicos, tales como:

rayos X
rayos gamma
rayos cósmicos
rayos ultravioleta
y otros tipos de radiación

El 99.9% de las mutaciones son desfavorables provocando cerca de mil enfermedades. Ej.:

Síndrome de Down
Distrofia muscular
Anemia falciforme
entre otros

Las supuestas mutaciones "favorables" de que hablan algunos científicos, no son verdaderas mutaciones. Son sólo una manifestación de la variabilidad genética que tiene todo organismo, que hace que en determinadas circunstancias se expresen genes que ya estaban presentes -aunque reprimidos- porque su funcionamiento no era necesario.

Las mutaciones sólo pueden alterar algo que ya existe.

No pueden crear nuevos genes.
No pueden aumentar la información.

Pero aún en el que caso de que existieran mutaciones "favorables", con eso no hacemos absolutamente nada. Pues la hipótesis evolucionista necesita, imprescindiblemente, no mutaciones favorables, sino transmutaciones.

Tratemos de visualizar por un momento, la increíble complejidad de un ojo, que consta de estructuras complicadísimas, tales como membranas exteriores, coroides, retina, cristalino, diafragma, humores, etc., que tienen que estar perfectamente desarrolladas y coordinadas para poder funcionar y cuya aparición al azar supondría obviamente la ocurrencia de miles de mutaciones "creativas" afectando el conjunto de genes que rigen ésta función.

Pero además, ¿de qué le serviría a un ser vivo desarrollar un ojo, sin desarrollar simultáneamente el nervio óptico (para transmitir el estimulo), El quiasma (para su interrelación), el tálamo óptico (para su procesamiento) y un área especifica de la corteza cerebral para la interpretación del estimulo?

Todas estas estructuras, o aparecen simultáneamente y en estado de plena perfección o no sirven para nada. Por lo contrario, son un estorbo para la supervivencia.

Recordemos también que todas las estructuras de un ser vivo están rigurosamente correlacionadas entre sí. Por consiguiente, para que un cambio significativo en una estructura o en una función sea viable, tiene que cambiar simultáneamente todo el organismo. Y para que esto ocurriera, tendría que cambiar todo el código genético, en forma simultánea y sin un sólo error. Es decir, debería ocurrir una mutación gigantesca, un reordenamiento radical de todo el genoma, dirigido y especificado hasta los más mínimos detalles para producir un ser viviente capaz de funcionar. Esto es, de vivir.

Allá por la década del 40 (sigloXX), R. Goldschmisdt ferviente evolucionista, después de haber dedicado casi toda su vida al estudio de las mutaciones concluye diciendo que es absolutamente imposible que ellas puedan explicar la transformación de las especies, explicándolo de la manera siguiente.

Según la teoría evolucionista las mutaciones originarían nuevas variedades o subespecies a partir de las especies y estas sub especies serían - siempre según el darwinismo - el origen del antecesor común de un nuevo grupo taxonómico, los mamíferos por ejemplo.

Pero este antecesor común tiene que ser - de acuerdo al evolucionismo - un organismo relativamente no especializado, para que pueda dar origen así a nuevas especies, ya que la evolución procedería de lo general a lo particular, esto es, del antecesor común a sus descendientes.

De manera que las mutaciones habrían primero diferenciado (especializado) una especie en sus variedades, y luego, esas mismas mutaciones habrían tenido que des-diferenciar (des-especializar) las sub-variedades, para formar el antecesor común - relativamente no especializado - de las nuevas especies.

Es decir que las mutaciones habrían tenido que ir primero en una dirección, y luego exactamente en la dirección opuesta.

La contradicción es manifiesta, absoluta y fatal. Tanto que ningún autor evolucionista se ha atrevido siquiera a tratarla.

La única respuesta ha sido el silencio y el olvido.

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