EL PRIMERO DE LOS MANDAMIENTOS

 

Evangelio. Según San Mateo  XXII  34 – 40

 

30° Domingo Ordinario

26 de octubre 2008.

 

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/4/4c/Moses041.jpg/120px-Moses041.jpgCuando los fariseos oyeron que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron, y uno de ellos perito en la Ley, le preguntó para tentarlo: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?”  El le dijo: “Amarás al Señor, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: “Amarás al prójimo como a ti mismo” En estos dos mandamientos se funda toda la  Ley y los profetas.”

 

 

EXPLICACIÓN

 

Jesús da aquí una definición completa de la religión. Como respuesta a la pregunta del fariseo, le recita una famosa frase del Deuteronomio (VI, 5) que todo israelita debe repetir cada día y con la cual empiezan los actos de culto. Es como un Credo resumido que cada quien recita con gusto, Dios primero. A Dios el amor total. Dios preferido a todos los seres.

Aunque el fariseo no se lo preguntó, Jesús da el segundo mandamiento en importancia. Cita una frase del libro del Levítico (XIX, 18). Debemos fijarnos el orden en que  aparecen los mandamientos. Primero está el amor a Dios y luego en amor al prójimo.

 

·       Actualmente se habla del amor al prójimo como el principal mandamiento lo cual es una herejía. Amor a Dios es el primer mandamiento dijo Jesús, no el tercero ni el cuarto sino el primero. Ser auténticamente creyente es amar profundamente a Dios.

Es ser un enamorado de Dios y también un servidor generoso de sus prójimos.

 

·       Cuentan que los antiguos escribas  habían ofrecido un premio especial  a quien hiciera un resumen tan breve de la Sagrada Escritura, que se pudiera decir parado en un solo pié. Y que nadie había sido capaz de  hacerlo con tal brevedad. Jesús lo hizo. Gracias a este resumen ahora sabemos que la religión no es tan complicada, que basta amar, amar de verdad a nuestro Dios y al prójimo y con esto habremos cumplido con lo que manda el más sagrado de los libros.

 

·       Amar a Dios con todo el corazón. Dice Guardini que  este mandato exige que nos demos cuenta que Dios si existe y vive a nuestro lado, que lo tratemos como a Alguien muy presente en nuestra vida, que tratemos de conocer sus grandes cualidades y que recordemos los prodigios maravillosos que ha obrado a favor de sus amigos, Porque nadie ama lo que no conoce. ¿Cómo amar a Dios si ignoramos sus hechos admirables?  Amarlo con todo el corazón es preferirlo a Él antes que a nadie. Es hablarle como se le habla a una Persona que nos ama infinitamente y que merece nuestro amor total y nuestra gratitud. Es considerarlo el Ser Viviente que más se interesa por nosotros y que más favores nos ha hecho y nos hará.

 

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·       El amor a Dios, no se fabrica, se suplica. EL amor a Dios es sobrenatural y por lo tanto hay que “importarlo” desde el cielo con la oración frecuente ¿Cuántas veces pedimos a la semana que amemos más a Dios? 

 

San Juan Bosco dedicaba un día entero de la semana con misa, comunión, rosario, sacrificios, ayuno, visitas a las Santísimo y demás oraciones para que Nuestro Señor le concediera  que él y todas las almas que el Señor le había confiado sintieran el verdadero amor por Dios. Existe una promesa de Cristo que no deja de cumplirse una sola vez. Todo el que pide recibe” Si nuestro amor es demasiado pequeño, es porque no lo hemos pedido. Decía Santa Teresita que a cualquier hora del día que le preguntaran qué estaba haciendo, podía responder “Estoy amando a Dios”.

 

http://www.aplicaciones.info/valores/moises2.gifSi nos preguntan si amamos a Dios diríamos que sí, pero cuando hay que hacer algo precisamente porque lo amamos, ese es otro cantar. Lo que pasa es que hay dos clases de amores: amor de palabras y amor de obras.

 

El que ama a Dios, que también ame a su prójimo, dice San Juan. Todos los seres humanos son nuestros prójimos, pero hay unos que son más prójimos, es decir los que están mas próximos a nosotros y  a quienes debemos mayor caridad. San Francisco de Sales decía que el amor  al prójimo debe notarse. De nada sirve decir que amamos  a nuestros semejantes si no hacemos  nada por demostrarlo, porque hay personas que dicen amar al prójimo y es posible que en su interior si lo amen, pero en su comportamiento hay tal frialdad e indiferencia que parece que no aman a nadie. Podrán amar pero no se les nota.

 


¿Cuál deberá ser la medida del amor al prójimo? Jesús nos lo recomendó en el Evangelio.

 

Todo el bien que deseas que los demás te hagan a ti, hazlo tú a los demás.

Trata a los demás como deseas que ellos te traten a ti”.

 

 

 

 

Ma. de Lourdes Rodríguez Cruz.

 

Bibliografía:

 Los Santos Evangelios de Ntro. Señor Jesucristo, Dr. Pbro. Don Evaristo Martín Nieto.

 El Evangelio explicado de Eliécer Sálesman .

 Los cuatro Evangelios, Comentarios, Santos González de Carrea.