
23 Domingo Ord.
07 de Septiembre 2008.
Ev. S. S. Mt. XVIII,
25-20.
“Si tu hermano ha pecado contra ti, ve y repréndelo a
solas; si te escucha, habrás ganado a tu hermano; pero si no te escucha toma
todavía contigo uno o dos, para que toda causa sea decidida por dos o tres
testigos. Si rehúsa escucharles, dilo a la comunidad; y si también rehúsa a la comunidad, sea para ti como gentil y
publicano. En verdad os digo que todo lo que atareis en la tierra, será atado en el cielo, y todo lo que desatareis
en la tierra, será desatado en el cielo.
En verdad os digo que si dos de vosotros se ponen de
acuerdo sobre la tierra, cualquier cosa que pidan les será otorgada por mi
Padre que está en los cielos. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi
nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
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·
Si tu hermano peca.
Jesús quiere que no despreciemos al extraviado sino que más bien vayamos en su
búsqueda. El cristianismo no es una comunidad de “puros” de “santos”, sino una unión de
convertidos y de gente que necesita convertirse. ”Un inmenso hospital de
enfermos del alma que necesitan curación” (San Francisco de Sales).
Para que logremos ser santos Jesús nos da consejos
como el de la corrección fraterna.
Primero de la obligación que tenemos de corregir con caridad a quien
Dios puso en nuestras manos como son los hijos, los alumnos, los amigos, los
compañeros y las personas sobre las que tenemos responsabilidad. Grave pecado
de omisión es no hacerlo a veces por comodidad
o por indiferencia.
·
A
solas. Dice San Juan Bosco: ”No se reprenda en público
sino en privado, lejos de otras persona
y empleando la mayor paciencia”. Es como la repetición del mandato de Jesús.
·
Entre los dos. Hablar
las cosas con sinceridad, de tú a tú, tratando de limar asperezas para que el
hermano conserve su honor y buena fama.
·
Llama a otro o a otros
dos, díselo a la comunidad, si tampoco escucha sea para ti como gentil o
publicano.
·
Aquí hay una
graduación progresiva:
1.- No resignarse a los fracasos. Continuar tratando de salvarlo. Otros
pueden ayudar en esto.
2.- No rechazarlo ni juzgarlo. Solamente Dios juzga.
3.- No fiarse del
propio criterio sino consultarlo
con personas que tienen mayor
comprensión, mayor autoridad y mayores luces de Dios.
4.- Finalmente si
el hermano por su rechazo total se coloca él mismo fuera de la
comunidad, ya no hay que tratarlo más que como un pagano o un publicano. No
podemos aceptar que se burle de Dios y de la religión y se le siga considerando
como fiel al Señor.
Pero hay que tomar en cuenta todos los pasos porque a veces rechazamos
al hermano sin tratar de salvarlo.
·
Lo que atareis en la
tierra… Jesús repite aquí a la comunidad lo que ya le había dicho a Pedro para
darle la potestad. A nosotros también nos comunica que lo que hagamos en la
tierra repercutirá en el cielo.
En la antigüedad había una cueva llamada “
“Te amo” –el eco le respondía tres veces:”Te amo, te amo, te amo”. Y si alguien gritaba: ”Te
odio”, el eco repetía tres veces “Te odio, te odio, te odio” que es lo que
sucede con la eternidad. ¿Ahora perdonamos?, seremos perdonados. ¿Ahora nos
negamos a perdonar? Allá también se nos
negará el perdón. Las relaciones que tengamos con nuestros prójimos se
prolongarán por la eternidad. Por eso conviene saber que es lo que queremos que
el eco repita, para irlo diciendo y haciendo nosotros desde ahora mismo.
·
Os aseguro que si dos
de vosotros se ponen de acuerdo…….
Jesús
quiere que sus discípulos estén de acuerdo y se reúnan en su nombre. Y a
quienes cumplan estas dos condiciones le hace maravillosas promesas: Que
obtendrán lo que quieran y que Él mismo estará en medio de ellos.
Desafortunadamente nos faltan muchas veces esta dos condiciones tan
necesarias de vivir de acuerdo unos con otros y de ponernos a hacer oración. No
olvidemos que si Jesús se hace presente en un grupo, todo lo bueno se puede
esperar y todos los éxitos espirituales y apostólicos vendrán sin demora.
·
Jesús está
recomendando la oración comunitaria, desde luego sin olvidar la oración personal y privada que nada puede
suplir. Hay que reunirse en el nombre de
Jesús. No nos reunimos por algo simplemente material, o por simpatía, afinidad
ni siquiera por coincidencia de criterios,
sino porque amamos a Jesucristo. Si a veces no obtenemos más ¿No será
porque nos falta más unión entre nosotros y con Cristo Jesús? Si queremos que
Jesús esté entre nosotros hagamos lo que Él nos pide y vendrá. Y Jesús nunca
viene con las manos vacías.
Importantísimos
los dos temas de los que nos habla Jesús: la corrección fraterna y la oración
en común.
Nadie
se perfecciona sino hay quien corrija
sus defectos a tiempo, nos dice el libro de los
Proverbios.
Hagamos esta obra de misericordia con
prudencia, justicia y
caridad y agradezcamos a quien nos corrija porque es un verdadero
amigo. También del libro de los Proverbios
es que “quien ama la corrección obtendrá la sabiduría”
Oremos
como Jesús enseña, y tengamos fe en el poder de nuestra oración hecha con un
corazón limpio y cuanto pidamos nos será concedido por el Padre que está en los
cielos porque Jesús está en medio de nosotros.
María
de Lourdes Rodríguez Cruz.