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La didáctica en el enfoque por competencias

Dra. Herminia Ruvalcaba Flores
Catedrática
Universidad Autónoma de Guadalajara

Resumen

En este artículo se analiza el enfoque por competencias y sus implicaciones pedagógicas en el ámbito educativo, la didáctica y las características de cada uno de sus elementos, a partir de esta orientación. De igual manera se reflexiona sobre el rol del alumno y del docente, se concluye con una conceptualización y análisis del planeamiento didáctico como el momento en el que se articulan e intencionan las competencias.

Palabras clave

Enfoque por competencias, didáctica, proceso enseñanza-aprendizaje, rol del alumno y del maestro, planeamiento didáctico.

El enfoque por competencias en la educación actual implica cambios sustanciales en las instituciones educativas de todos los niveles. Supone adecuar planes y programas de estudio, la estructura y la infraestructura, modificar el papel del profesorado y preparar al estudiante para un nuevo tipo de aprendizaje. Estos cambios afectan o determinan el rumbo del trabajo académico de las instituciones educativas. Implica modificaciones del enfoque o modelo pedagógico, lo que significa un cambio en todos los involucrados, personal administrativo, directores, etc, pero principalmente impactan el trabajo docente.

Este enfoque implica un mayor compromiso y dedicación del profesor hacia la tarea educativa, pues el aprendizaje basado en competencias supone un mayor enriquecimiento de las metodologías de aprendizaje, un mayor seguimiento y tutoría hacia los estudiantes y una amplia gama de actividades de evaluación orientadas al desempeño. Una metodología más activa que incorpore el trabajo individual y grupal con el fin de favorecer el desarrollo autónomo del estudiante, y lograr un aprendizaje más significativo y reflexivo. En este sentido, el profesorado es el actor fundamental para el cambio educativo que se propone. Implementar un sistema nuevo de aprendizaje, innovar la metodología de enseñanza-aprendizaje y de evaluación, incorporar las tecnologías de la información y la comunicación, no es tarea fácil se requiere formación y capacitación docente para enfrentar el reto que implica el enfoque por competencias.

El enfoque por competencias se ha extendido de manera muy rápida en el campo de la educación y representa grandes e importantes retos para la docencia y el proceso enseñanza-aprendizaje, puesto que representa el rompimiento de prácticas orientadas a la transmisión de un cúmulo de saberes disciplinarios organizados en torno a ciertas materias convencionales, los cuales debían asumir los alumnos tal y como eran definidos desde diferentes perspectivas científicas. Sin embargo, si observamos los cambios curriculares que se han venido desarrollando veremos que el cambio de una visión centrada en los contenidos temáticos y por lo tanto en la enseñanza, a una visión centrada en el alumno y en su aprendizaje, ha sido muy lenta y poco efectiva. Pero, aunque lento y progresivo, es un proceso que parece ser irreversible. Lo que implica adoptar nuevas perspectivas de actuación de maestros y alumnos, con énfasis en el sujeto que aprende, es decir, pasar de una didáctica centrada en la enseñanza a una didáctica centrada en el aprendizaje.

El enfoque por competencias y la didáctica

Competencia es la “capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero no se reduce a ellos” (Perrenoud, Philippe; 2002:7). Este autor las define así en su libro “Construir competencias desde la escuela”, en el cual hace un amplio análisis de las ventajas del enfoque de competencias en la educación.

Competencia es: “Una combinación dinámica de atributos, en relación con conocimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades, que describen los resultados del aprendizaje de un programa educativo o lo que los alumnos son capaces de demostrar al final de un proceso educativo” (Proyecto Tunning, 2005).

“Las competencias son procesos complejos de desempeño con idoneidad en un determinado contexto, con responsabilidad” (Tobón, 2005). Este autor hace una excelente propuesta metodológica para la definición precisa de una competencia, así como un análisis muy detallado de sus elementos. Algo que ha aportado mucha claridad con respecto a este concepto tan discutido.

“La competencia no se refiere a un desempeño puntual. Es la capacidad de movilizar conocimientos y técnicas y de reflexionar sobre la acción. Es también la capacidad de construir esquemas referenciales de acción o modelos de actuación que faciliten acciones de diagnóstico o de resolución de problemas productivos no previstos o no prescriptos” (Catalano, Avolio de Cols y Sladogna; 2004).

Estos conceptos nos muestran que el desarrollo de una competencia va más allá de la simple memorización o aplicación de conocimientos de forma instrumental en situaciones dadas. La competencia implica la comprensión y transferencia de los conocimientos a situaciones de la vida real; que exige reflexionar, relacionar, interpretar, inferir, interpolar, inventar, aplicar, y transferir los saberes a la resolución de problemas o conjunto de problemas. Es intervenir en la realidad o actuar previendo la acción y sus contingencias. Es decir, reflexionar sobre la acción y saber actuar con responsabilidad, ante situaciones imprevistas o contingentes.

“Entre la descripción de la tarea a realizar y el conocimiento producido en la acción, existe un vacío que sólo puede cubrirse con la reflexión sobre la acción”. (Donald Shön. Op. Cit. En: Díaz Barriga, Frida y Hernández Rojas, Gerardo; 2002). Lo importante no es tener más conocimientos, sino el uso que hacemos de los mismos, “No es qué tanto sabes, sino lo que sabes hacer con lo que sabes”. Es decir, que las competencias no solo trabajan sobre la base del saber teórico, sino que también se avocan al saber práctico, técnico, metodológico y social, a través del desarrollo de habilidades, conocimientos, actitudes y valores.

El conocimiento como acumulación del saber no es significativo, su valor radica en el uso que se haga del mismo, por tanto, las escuelas deben, con esta perspectiva, replantear los programas educativos desde “el saber hacer” a partir del desarrollo de competencias y de su aplicación a situaciones de la vida real.

Por otra parte, la didáctica ha sido definida a través del tiempo como la teoría de la enseñanza. La didáctica se encarga del estudio científico de las normas y principios que deben seguir los maestros en la conducción del proceso enseñanza-aprendizaje, y considerar los métodos, formas, modos, medios y procedimientos, sin particularizar en los aspectos concretos de la enseñanza.

De acuerdo con Stoker (1984) la didáctica es la doctrina general de la enseñanza (del gr. Didaskein=enseñar), es la teoría de la instrucción y la enseñanza escolar de toda índole y en todos los niveles. Estudia los principios, fenómenos, formas, preceptos y leyes del proceso enseñanza-aprendizaje, sin reparar en ninguna asignatura.

La didáctica es un conjunto de normas prácticas concernientes al modo de educación explícita que se ha de realizar a través de la enseñanza. Comprende principios, reglas, procedimientos y detalles cuya totalidad constituyen una técnica particular. Luis Garibay g. (1998)

La didáctica es la parte práctica de la pedagogía, es la encargada del proceso enseñanza-aprendizaje. La didáctica se encarga de concretar los fines educativos, lo establecido en el currículo, la didáctica ayuda a eficientizar el proceso educativo. En este sentido viene a ser el puente entre la teoría y la práctica. Podríamos decir que la educación es un proceso o una acción sistemática y permanente, la pedagogía es la ciencia teórica de ese proceso o acción y la didáctica es la práctica de ese proceso o acción, que es la educación.

El proceso enseñanza-aprendizaje como objeto de estudio de la didáctica

El aprendizaje es un proceso fundamental en la vida del ser humano. Todo lo que no es innato en el hombre, lo que adquiere a través de la experiencia y la reflexión, es aprendido. Aprender es adquirir nuevas capacidades físicas y mentales que permitan actuar y pensar de forma diferente. La tarea principal del estudiante es aprender y constituye un fin prioritario en la educación escolar, porque a través de ésta se logra la formación integral. El aprendizaje se da como un proceso complejo que comprende la actividad cognitiva del alumno, es una actividad que implica muchas operaciones que son el soporte del pensamiento, requiere un proceso creativo, que da como resultado la generación del propio conocimiento.

Para que el aprendizaje se de en el alumno se debe cumplir con tres condiciones, según Jean Berbaum (1991):

1.- Perseguir un objetivo, previamente establecido.

2.- Adoptar estrategias que permitan desarrollar capacidades y potenciales.

3.- Constatar un cambio positivo de resultados. El aprendizaje escolar no puede ignorar estas tres condiciones.

El proceso de aprendizaje se da de acuerdo con los siguientes principios (Saint-Onge, 2000): Citado en el Modelo Educativo de la UAG. (2008).

1.- Aprender es perseguir un objetivo.

2.- Aprender es buscar un desarrollo.

3.- Aprender es proceder por etapas, pero de forma recurrente.

4.- Aprender es memorizar con sentido.

5.- Aprender es integrar nuevos contenidos en su conocimiento anterior.

6.- Aprender es organizar el propio conocimiento.

7.- Aprender es descubrir nuevas significaciones.

8.- Aprender es desarrollar las propias estrategias cognitivas.

La enseñanza, por su parte, es la actividad que realiza el docente para promover el aprendizaje de los alumnos. No es solamente transmitir el conocimiento, “decir” lo que el profesor sabe acerca de un determinado tema. Enseñar implica pensar cómo hacer que los alumnos accedan al “saber” y al “saber hacer” que ya domina el docente

Enseñar es facilitar la adquisición de los conocimientos, el desarrollo de habilidades y la formación de actitudes (contenidos curriculares), a través del diseño de situaciones y experiencias que ubiquen a los alumnos en contacto con el objeto de aprendizaje.

La enseñanza parte de una planificación que facilita la armonización de todo el sistema de conocimientos. Es la organización de estrategias de apoyo que permiten a los alumnos construir su propio saber partiendo del conocimiento de las diferentes disciplinas escolares.

La didáctica en el enfoque por competencias

La educación actual en México, en todos los niveles, se ha visto influenciada por el enfoque por competencias. Esta orientación ha traído cambios muy significativos tanto a nivel curricular, como en el proceso enseñanza-aprendizaje, cambios que han venido a determinar una reorientación del proceso enseñanza-aprendizaje, y por lo tanto, un rol diferente del profesor y un mayor involucramiento de alumno en su propio proceso formativo.

El enfoque por competencias se sustenta en una pedagogía centrada en el alumno, por lo tanto promueve una formación integral, basada en el paradigma de aprender a aprender, objetivo de la educación actual. Esto es formar estudiantes críticos, participativos, creativos, independientes en su aprendizaje, dispuestos al trabajo en grupos colaborativos e interdisciplinarios, etc. Esto no se puede lograr con una visión unidisciplinaria y con prácticas pedagógicas centradas en la enseñanza, en los profesores, con predominio de las clases expositivas, que conducen a los alumnos a adoptar una actitud pasiva y cómoda en el aula, que los transforma en simples receptores de los conocimientos expuestos por el docente. Generalmente aprendidos de memoria que los prepara solo para el examen, sin posibilidad de comprobación de que lo aprendido en un saber hacer. La didáctica actual implica una serie de acciones y reacciones, acompañadas de la reflexión constante y sistemática sobre el proceso formativo, para lograr los resultados esperados, planeados y congruentes con las competencias a desarrollar.

La didáctica en el enfoque por competencias es una didáctica crítica, metacognitiva, reflexiva, que promueve la participación activa del estudiante y lo sitúa como el centro del proceso de formación. Responsabiliza al alumno de su aprendizaje, de sus procesos y sus resultados, para lograrlo, los docentes diseñan, proponen y conducen situaciones que plantean a los estudiantes para la toma de decisiones razonadas y críticas, sobre la solución de problemas académicos e inclusive personales.

La propuesta metodológica en la didáctica de las competencias incluye diversas estrategias de aprendizaje e incorpora particularmente los métodos basados en la solución de problemas, el desarrollo de proyectos, el estudio de casos, las prácticas simuladas, el trabajo en grupos colaborativos, etc. Promueve, además, la práctica constante del análisis de la información, de tal manera que el alumno pasa de la simple identificación de los datos a su comprensión, interpretación y aplicación, y transferencia. La didáctica además fomenta la aplicación de lo aprendido en situaciones y contextos reales e incluye actividades que propicien el desarrollo de actitudes y valores, aspecto sumamente importante, bajo el enfoque por competencias en cualquier nivel educativo, especialmente en la educación básica.

La didáctica propone recursos y actividades que incrementen o amplíen el conocimiento y estimulen el razonamiento, a partir de experiencias personales y prácticas. Además, en el desarrollo del proceso de aprendizaje, los alumnos, asistidos por el docente, estarán intrínsecamente motivados cuando se comprometan en la realización de las tareas y actividades, que los lleven a obtener aprendizajes significativos y relevantes, de aquí la importancia de la labor pedagógica del docente en el enfoque por competencias.

Otro aspecto importante en el enfoque por competencias, es el papel que juegan las tecnologías de la información y comunicación (TIC’s), en el proceso enseñanza- aprendizaje, el docente las aprovecha y se apoya en el uso de diversos materiales y recursos con fines didácticos.

El propósito central de la didáctica en el enfoque por competencias, no es la enseñanza como tal, sino el aprendizaje, como centro del proceso educativo. Pero el aprendizaje no se puede dar si el estudiante no posee las condiciones que le permitan efectivamente aprender, estas condiciones incluyen: el querer aprender, saber aprender y poder aprender. El querer aprender hace referencia a la motivación: se trata de que el alumno aprenda porque lo desea, porque le resulta atractivo aprender. El saber aprender, tanto como el poder aprender, se relacionan con las capacidades desarrolladas por el alumno, para abordar una tarea de aprendizaje; es decir, se trata de habilidades para aprender que el estudiante posee, en donde las estrategias de aprendizaje juegan un papel fundamental. Este es uno de los propósitos fundamentales de la didáctica de las competencias, pues busca que los estudiantes, además de aprender determinados contenidos curriculares, desarrollen habilidades y actitudes favorables hacia el estudio y el trabajo académico, las cuales se harán evidentes en el interés y la capacidad para aprender.

El rol del alumno en el enfoque por competencias

Ser el papel central en el proceso enseñanza-aprendizaje y el proceso educativo, tiene su razón de ser en la idea de que son ellos el fin último de la educación, además su participación puede modificar la dinámica del mismo proceso. En este sentido se requiere que el alumno esté comprometido con su aprendizaje y su formación. El aprovechamiento de los apoyos que ofrece la escuela, el cumplimiento de sus obligaciones como estudiante, el involucramiento con los demás para el logro de los objetivos, etc. Son parte del compromiso de participar en su propio proceso de aprendizaje. Como sujeto activo que aprende con conciencia y responsabilidad. El alumno participa activamente en el proceso educativo en formas muy diversas, y hace de esta manera, que su papel cambie sustancialmente. El alumno comprometido con su aprendizaje: H. Ruvalcaba, Modelo Educativo UAG (2007).

1.- Reconoce que es él, el elemento fundamental en el proceso de aprendizaje y de acuerdo con esta idea, demanda y cumple con las condiciones y actividades educativas indispensables para su formación.

2.- Tiene interés por su aprendizaje, reconoce el valor de la independencia cognitiva, desarrolla la curiosidad, la creatividad, tienen iniciativa y es capaz de tomar decisiones.

3.- Cuenta con información oportuna y constante sobre su avance académico: acerca de las competencias que va desarrollando para utilizarla en la toma de decisiones.

4.- Sabe aprender. Identifica lo que necesita aprender y las mejores estrategias para lograrlo. Desarrolla sus propias habilidades y hábitos de estudio.

5.- Apoya sus actividades de formación en el uso eficiente y sistemático de las tecnologías de la información y comunicación.

6.- Participa en actividades de evaluación, autoevaluación, heteroevaluación y coevaluación.

En fin, el alumno, en este enfoque, es un agente activo, reflexivo, consciente de su propio proceso formativo. Un alumno estratégico, que aprendió a aprender. Lograrlo es el gran reto de la educación actual, es el gran desafío del profesor de cualquier nivel educativo. No haberlo conseguido hasta ahora, ha sido la condicionante principal de la nueva orientación que está tomando la educación en México.

El docente en el enfoque por competencias

En el proceso educativo, el papel del profesor es determinante, es el personaje que da voz a la institución; es quien representa y hace realidad la propuesta educativa. Su función es clave en la formación de los estudiantes. Asignarle al docente el rol de mediador, coordinador o director del aprendizaje, implica un papel mucho más complejo, que el de solo transmisor de conocimientos. Este cambio exige mayor apertura para entender a los estudiantes y también para ofrecer diferentes opciones didácticas, así como una constante actualización, pero sobre todo un compromiso decidido con la institución. El docente en el enfoque por competencias debe: (H. Ruvalcaba, Modelo Educativo UAG. 2007.

1.- Poseer una formación disciplinaria, docente, tecnológica y cultural acorde con la función educativa que desempeña.

2.- Tener disposición y buscar oportunidades para el trabajo colaborativo e interdisciplinario.

3.- Apreciar su trabajo como docente y generar actitudes positivas en sus alumnos.

4.- Poseer autoridad moral y ser modelo en la transmisión y desarrollo de actitudes y valores.

5.- Dominar los procesos cognitivos que favorezcan la generación, apropiación, aplicación y transferencia del conocimiento.

6.- Satisfacer las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, con atención y respeto a sus particularidades.

7.- Despertar en los estudiantes el interés, la motivación y el gusto por aprender, estimular la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico. Lograr la independencia cognitiva del alumno.

8.- Hacer uso eficiente de las tecnologías de la información y la comunicación y aplicarlas en forma pertinente, dentro y fuera del aula.

El papel del docente sigue siendo prioritario, sin embargo, el rol que desempeña no es el del protagonista exclusivo. En este enfoque el profesor es un agente educador fundamental, pues es él quien dirige, guía, conduce, promueve, facilita, orienta, motiva, supervisa y evalúa el aprendizaje de los alumnos. Es un educador comprometido con la misión de hacer fácil y productiva la tarea de aprender en sus alumnos. Es un docente que no busca lucirse, si no hacer lucir a sus alumnos. Es un docente que genera y propicia ambientes y condiciones adecuadas para que aprendan sus estudiantes. Es un profesor que piensa más en lo que el estudiante debe aprender, en las formas de aprendizaje de sus alumnos y en las maneras en que les puede ayudar a que aprendan, que en lo que debe enseñarles. Esto implica un docente más preparado, reflexivo, creativo, con ética y responsabilidad hacia su tarea principal: la docencia.

El planeamiento didáctico en el enfoque por competencias

El docente comprometido con su labor organiza anticipadamente su trabajo, a partir de los fines que persigue, selecciona y dosifica el contenido, diseña actividades, elige medios de enseñanza y define criterios y mecanismos para la evaluación del aprendizaje. Todas estas tareas forman parte de la planeación didáctica. Es una forma de intencionar la enseñanza, de sistematizar los elementos de la didáctica (objetivos, contenidos, metodologías y sistema de evaluación) en torno de un producto de aprendizaje, dirigido al logro de una competencia. Para lograrlo, el maestro debe conocer las intenciones del currículo, los tipos de contenidos y el nivel de asimilación que tratará, una serie de estrategias de enseñanza-aprendizaje y de evaluación, que habrá de utilizar dependiendo de las características, necesidades e intereses de los alumnos.

El planeamiento didáctico es la manera en que se puede desarrollar una práctica pedagógica efectiva, un proceso de reflexión que permite al profesor clarificar ideas, tomar decisiones y plantear con un sustento teórico, y las experiencias vividas, el plan didáctico que oriente el proceso de enseñanza y de aprendizaje de los alumnos. Es, en resumen, una tarea compleja, pues es más que un plan de trabajo, es una tarea planificadora de gran alcance con un carácter integrador.

El docente al hacer el planeamiento didáctico debe comprender las interacciones entre el planeamiento educativo, curricular y didáctico. Estar consciente de la responsabilidad que implica esta tarea, pues a partir del planeamiento didáctico debe articular sistemáticamente sus acciones pedagógicas con lo establecido en el perfil del egresado y con las competencias del programa o nivel educativo. El maestro al hacer la planeación de una materia debe cuestionarse acerca de: ¿De qué manera contribuye mi asignatura al logro de las competencias genéricas, profesionales y específicas?, ¿Qué competencias estoy logrando con los contenidos de mi asignatura?, ¿Qué contenido debo manejar y en qué nivel de asimilación? ¿Las metodologías de trabajo y de evaluación son las adecuadas?

A partir del enfoque por competencias el planeamiento adquiere un gran valor pedagógico. Es un proceso de reflexión sobre la práctica, pues tiene la doble función de intencionar las competencias y aprender sobre ellas, tiene una finalidad educativa e instructiva, se convierte en un proceso sistemático, creativo, original, reflexivo y detallado que requiere, necesariamente, de un docente que posea pleno dominio de su asignatura y la competencia para el planeamiento didáctico.

En conclusión en el planeamiento didáctico, el profesor hace uso de sus conocimientos didácticos y de la asignatura, así como de las competencias que deberá desarrollar en los estudiantes. Conjunta estos tres saberes para poder realizar el proceso enseñanza aprendizaje, con un sentido más crítico y reflexivo orientado a desarrollar en los alumnos la capacidad de aprender, de acuerdo con el enfoque actual de la educación y los fines que pretende la Institución.

El enfoque por competencias requiere de una didáctica reflexiva que articule todos los elementos que la componen de una manera consciente e intencionada. Es importante reconocer que si vamos a incorporar el enfoque por competencias en la educación, es necesario cambiar nuestra didáctica, es decir, el manejo y aplicación del contenido, los métodos de enseñanza y de evaluación, el planeamiento didáctico, así como la concepción del maestro y del alumno, y con ello sus nuevos roles en el proceso de formación.

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